Goiti Alde
¿Quieres reaccionar a este mensaje? Regístrate en el foro con unos pocos clics o inicia sesión para continuar.
Goiti Alde

Como el Goiti Alde real, el virtual pretende ser un lugar de conversacion y encuentro para todos nosotros
 
ÍndiceÍndice  GaleríaGalería  Últimas imágenesÚltimas imágenes  BuscarBuscar  RegistrarseRegistrarse  ConectarseConectarse  

 

 Urepel y Alduides; los navarros del otro lado de Adi (1)

Ir abajo 
AutorMensaje
Carlos




Mensajes : 101
Fecha de inscripción : 20/11/2008

Urepel y Alduides; los navarros del otro lado de Adi (1) Empty
MensajeTema: Urepel y Alduides; los navarros del otro lado de Adi (1)   Urepel y Alduides; los navarros del otro lado de Adi (1) EmptyMar Abr 07 2009, 15:43

Interesante artículo publicado hace años por Saturnino Napal

Los Alduides. Esnazu, Urepel y Banca. El gendarme. Otra vez visitamos los cementerios.

Nos dirigimos a los Alduides, antiguas tierras navarras ahora en Francia. Mirado en el mapa es como un dedo metido en la Alta Navarra. Según el diccionario limita al norte con el Valle de Baigorri, al sur con el Valle de Erro, al Este con Burguete y al Oeste con los Valles de Baztán y Esteríbar.
Hoy nos acompañan, a Antonio y a mí, Ana y Josecho Sanchotena. Dermatóloga, ella y Radiólogo, él.
Nos encontramos a mediados de Agosto. Día de calor sahariano. Llegamos a Eugui ya amanecido. El agua del pantano se encuentra muy baja. Aún así el conjunto da la sensación de aldea suiza, con el campanario terminado en forma de triángulo y el agua rodeada de montañas verdes.
La carretera avanza en medio del bosque. Árboles y más árboles. Hayas por todos los lados como en un bosque encantado. Por encima de nuestras cabezas, las ramas crean un dosel verde y fresco. Vamos cruzando el Arga o dejándolo a nuestra derecha o a nuestra izquierda. “Arga Ibai”, lo nombran los letreros. Por aquí el río es mínimo. Un torrente de montaña. Los troncos cortados y apilados a los lados de la carretera y los caballos con cencerro descansando a sus orillas aún acentúan más esta impresión de arroyo salvaje y montaraz. Con un sol colorado y redondo en el cielo azul cruzamos Urkiaga y Errekartea. A la derecha de la carretera, tras una curva, aparece la “Venta del Baztán”. Antiguo lugar de frontera. A estas horas se encuentra cerrada y sin signos de vida. Ya estamos en Francia y en los Alduides: Adudes, Alduides, Aldubide (camino entre las alturas en euskera), País del Quinto y Quinto Real, que de todas estas formas se les denominó y denomina. Antiguo “Territorio Indiviso”. En una época tuvo un “estatus” especial por el que sus habitantes estaban exentos del servicio militar, tanto en Francia como en España.
En una revuelta de la carretera, han colocado un cartel pegado a un poste con esta leyenda: « Pierre Oteiza. Salaisons, Foie de gras » (*)
Comenzamos a descender. A nuestra derecha se rompe el monte en un profundo barranco lleno de prados y caseríos blancos. Visión espectacular. Nos prometemos recorrerlo algún día a pie.
Esnazu es el primer pueblo. Imagen rural que ya no se encuentra en nuestra otra Navarra: perros de pastor por las calles, palomas zureando, sonidos de cencerros. Un hombre mayor habla en vasco a un grupo de vacas y terneros colorados. Una señora, en bata y zapatillas, barre la calle. Otra mujer, esta más joven, riega las flores a la puerta de su casa. Arcaico olor a prado cortado, a ganado y a leche. Silencio, no pasa ni un coche por la carretera. Sensación de tiempo parado. Los letreros nos hacen volver a la realidad:
“France Telecom”
“Sortie vehicules. Ne pas stationner. Merci”
Preguntamos “en francés” a la señora mayor si hay algún sitio donde se pueda tomar un café. Nos indica en un castellano perfecto, el bar Menta, que aparece en la otra acera.
- Aunque ahora seguro que lo encontraréis cerrado. Saben, es de un señor soltero y solo lo abre cuando le apetece. Lo mejor es que bajéis hasta Urepel.
La señora se llama Estephanie, tiene ochenta años y es simpática y habladora. Le comentamos lo bien que habla el español.
- Claro…es que yo nací en un caserío, en el que la puerta de entrada está en Francia y la de salida en España ó al revés que no me acuerdo. Además, en aquellos tiempos necesitábamos saberlo todos - Y se ríe con ganas.
- ¿Por qué? - le preguntamos.
- Bueno…eso no os lo digo… - Y se ríe aún con más ganas.
Nos despedimos.
- ¡Adiós! - Que paséis un buen día.
- ¡Adiós! - ¡Muchas gracias!
La señora Estephanie nos mira marchar con pena. Se encontraba a gusto con nosotros y parece le gustaría seguir charlando todo el día en español. Seguro que le recordamos a su juventud, cuando necesitaba hablarlo a todas las horas.
Bajamos hasta Urepel. Suenan las campanas de la iglesia. De una casa muy bonita, de piedra y adornada con flores rojas, sale un cura mayor. Gordo y colorado, va vestido con sotana negra y con boina. Tiene cara de cura antiguo, como los que aún se veían en España hace algunos años. Intento acercarme para hablar con él, pero con una agilidad impropia de su edad se monta en su moto, y sale con rapidez.
Dejamos un coche en Urepel, junto a la Fromagerie d´Urepel. Con el otro vamos hasta Banca para hacer “a pie” el recorrido contrario. Banca es un pueblo alargado con sus casas dispuestas a ambos lados de la carretera. A la entrada hay una construcción abandonada que parece una antigua fábrica o una mina. Tienen un frontón moderno y encristalado, con el “falta” y el “pasa” escrito en castellano. Han dedicado la escuela del pueblo a Salbador, con la fecha de su nacimiento y de muerte (1910-1976). Este hombre fue un “bersolari” muy popular a ambos lados de la “muga”. En Pamplona da nombre a una librería famosa.
Algún alumno no debe de estar muy impresionado con el eximio personaje y ha escrito debajo del nombre del “bersolari” con letras multicolores un alegre: "Vivre les vacances".
Volver arriba Ir abajo
Carlos




Mensajes : 101
Fecha de inscripción : 20/11/2008

Urepel y Alduides; los navarros del otro lado de Adi (1) Empty
MensajeTema: Urepel y Alduides; los navarros del otro lado de Adi (2)   Urepel y Alduides; los navarros del otro lado de Adi (1) EmptyMar Abr 07 2009, 15:45

Comenzamos la caminata. Seguimos todo el rato el río Errobi, rumoroso y claro. En algunos mapas le llaman, La Nive de Alduides. Se forma con la unión de varias regatas - errekas en vasco - que vienen desde la frontera española: Elokadiko, Lohitzeko, Imilitztegiko, Beordegiko, Imiliztediko…
Ascendemos por un sendero entre las hayas y los robles. Una cancela nos cierra el paso. La saltamos y nos envuelve una piara de cerdos de grandes orejas caídas y de manchas blancas y negras. Son los famosos, “pork basques” que hemos visto anunciados por todos los sitios. Onetik 100% vasque. Lo de “vasque” se repite en todos los productos de la zona: cerdos, truchas, quesos, salaisons, foie de gras etc. No sé qué ventajas tendrá que el queso sea 100 % “vasque”. Pero, bueno, si les hace ilusión. Además, yo creo que todo es de Pierre Oteiza que sale anunciado en todos los sitios y que también será 100% “vasque”.
Cruzamos otra valla y aquí, en vez de cerdos, el espacio está ocupado por caballos. Se nos acercan curiosos y con ganas de que les hagamos mimos. Franqueamos una cerca de piedra y ahora sí parece que cogemos una senda libre. Durante unas dos horas avanzamos por el monte. Aparecen caseríos por todos los lados. Apunto sus nombres guiándome por el mapa que llevamos: Xalieselena, Xalbadorenea, Xokoenea, Miguelartzaina, Manexuna, Gortairua, Baztaxuria, Xiloenea, Domingoenea…
Como en el Baztán, la piedra de construcción es de arenisca roja. Parecen deshabitados, aunque muy cuidados. Los usarán como segundas residencias. Únicamente en uno percibimos gente, Cabukodilepoaborda, donde unos albañiles jóvenes están retejando. Descamisados y sudorosos, desde el tejado nos saludan con la mano.
Durante un rato pensamos que nos hemos perdido. Se acerca un cartero en coche (“La poste”). Lo paramos. Ana habla con él en francés. Vamos bien, pero tenemos que ir bajando hacia el valle. En una pradera cruzada por un riachuelo, una pareja joven y dos niños rubios están comiendo sentados. Parecen muy franceses.
- Bon apetit - les deseamos
- Merci - nos responden los cuatro al unísono.
Cruzamos varias cercas de espinos con el metal viejo y oxidado. En medio del camino se consume el cadáver de un caballo. Prácticamente es un esqueleto, aunque aún le quedan trozos acartonados de piel. La tierra a su alrededor está llena de mechones de pelos negros.
Casi en el llano, tras unos árboles, nos topamos con un caserío destartalado y sucio. Imagen antigua. El edificio aparenta una ruina absoluta, con sus puertas arrancadas o rotas y el tejado medio derruido. Hay ropa tendida en una balconada, lo que parece indicar que se encuentra habitado. Las ortigas, verdes y saludables, crecen por todos lados. Los alrededores parecen un zoológico: ocas, gallinas, cabras y cabritos y hasta un macho cabrío con barba y tipo mefistofélico. Los postes de la luz que llegan a la casa son de madera, con las jícaras de porcelana, como las de mi infancia pueblerina. Antonio toma fotografías de todo: de los animales, de las ventanas, de los postes, de los montones de basura. La verdad es que con este material se podría hacer un álbum etnográfico. En el suelo, medio enterrado sobresale un cencerro roto, antiguo y oxidado. Lo cojo para mi colección.
Cerca del río, en una pradera recién segada, paramos a comer. Nos acompaña el arrullo de agua entre los guijarros y el estruendo cercano de una cascada. Antonio se baña en cueros. Sigue haciendo un calor africano, pero los demás no nos animamos a seguirle en su chapuzón pagano. Después de descansar durante una hora y hablar de nuestras respectivas infancias, iniciamos la marcha. Ahora vamos más frescos, caminando bajo la cortina que forman las ramas de los chopos del camino. Desde el interior del bosque nos llega el olor dulce y penetrante de una carroña.
Nos asomamos al portón abierto de un caserío. Blanco y muy remozado aparece rodeado de gigantescos castaños. Su interior esta lleno de cerdos. Son blancos y no se parecen a los “basques”. Estos animales parecen los reyes de Alduides. Abundan en los campos, en las cabañas y hasta en los caseríos. Tal profusión porcina, parece hacer honor al antiguo nombre del lugar: “Quinto Real o Kintoa”, debido al tributo de la quinta parte de los animales que se daba al rey de Navarra por el pasto de los puercos que no pertenecieran al Valle de Erro.
Alcanzamos el pueblo de Alduides. Se compone de un grupo de casas con una iglesia y su cementerio. Aquí vivió a finales del siglo XVIII el mítico pelotari Perkain del que se cuentan, a ambos lados de la muga, hazañas de todo tipo. Algunas dirigidas contra los “jacobinos”, que tan mal trataron a las gentes de estas tierras durante la Revolución Francesa.
En el centro del pueblo se halla situada una hermosa casa de piedra, con la siguiente leyenda en el dintel de su puerta: “Esta casa es de Val de Erro”. Así en castellano. Aquí mismo tienen el bar. Entramos. El local se encuentra fresco y en la penumbra. Pedimos cuatro cervezas. Nos atiende una señora mayor que como la de Esnazu habla en un español perfecto. Nuestra presencia parece alegrarla. Muy sonriente y contenta es seguro que también tiene recuerdos de cuando todo el mundo en Alduides tenía que hablar español…, pero no le preguntamos nada.
Salimos afuera. Sentados en unas mesas de madera nos tomamos nuestras cervezas bajo la sombra de unos árboles frondosos que nos resguarda del potente sol de la mañana. Nos llega un aroma caliente de pan y el fresco de unas mentas plantadas en unos botes de conservas. Se esta muy bien viendo a los vencejos volar alrededor de la torre y escuchando a Antonio como explica el misterio de la historia de la posesión de esta vivienda, con inscripción en castellano, por parte del Valle de Erro: “
- En aquella época, cuando se levantó la casa, a mediados del siglo XVIII, el Valle de Erro era el real poseedor de los Alduides. La historia de estos, es una perpetua lucha, a veces por las armas y otras de pleitos y sentencias sin fin a lo largo de los siglos, entre los bajonavarros de Saint Etienne de Baigorri y los altonavarros del Valle de Erro, por la posesión de la tierra y de los pastos. Se añadían a estas disputas los baztaneses y el Monasterio de Roncesvalles. En 1413 Carlos III el Noble de Navarra confirmó la pertenencia de estas tierras al Valle de Erro, pero con el tiempo ganaron los baigorranos. Llenaron este país de pueblos y caseríos. Al final se hicieron los propietarios de Alduides. Además actualmente tienen derecho al pasto de verano de Sorogain, un término del Valle de Erro.
Adormecido por el relato observo a unas chicas, jóvenes y guapas, que venden pan desde una camioneta. Conversan, entre ellas y con otras jóvenes que salen a comprar, en un francés musical. Impresiona que la gente mayor hable bien el castellano y supongo que el vasco y los jóvenes exclusivamente el francés. Se deduce que ya no ocurre como cuando la señora mayor de Esnazu o la de la Casa del Val de Erro necesitaban hablar español.
Me acerco a la Iglesia. Construida en piedra sillar y de amplios muros, impresiona de robustez. A la derecha de la puerta y bajo el cubierto pórtico han colocado las tumbas de dos sacerdotes.

Martin Uharriet apeza. 1840-1934
Jean Uhart apeza 1894-1965

Las dos lucen sendos ramos de flores frescas. Es admirable que los “alduidanos” se sigan acordando de sus “apezak” que llevan tantos años bajo tierra. En una pared, aparece la inevitable placa en Francia a los muertos de sus guerras. Apunto los nombres de los caídos en la Primera Guerra Mundial:
- Pierre Ardans. - Arnaud Inda.
- Michel Echart. - Pierre Mocolain.
- Antoine Bide. - J.B. Erreca.
- Antoine Arrambel. - Martin Chabagno.

Pobres muchachos, con lo fácil que les hubiera sido cruzar la frontera y de España irse a América. Y seguro que sus hijos o sus nietos hubiesen acabado de presidentes o militares golpistas en cualquier país sudamericano, como los que hemos visto con apellidos vascos, en la prensa y la televisión, en estos últimos años. Ésta fue tierra de emigrantes, de pastores californianos y gauchos argentinos. Recuerdo haber leído en el Diario de Navarra, hace pocos días, la reproducción de un anuncio de setenta y cinco años atrás en ese mismo periódico: "Casa Bernardo en Alduides, pasajes para Argentina, Chile, Méjico, California y Nevada”.
El cementerio está pegado a la Iglesia. A su entrada hay un monumento a los caídos en la Segunda Guerra Mundial. Parece que ya habían aprendido los “alduidanos” y la lista de caídos tiene muchos menos muertos que en Primera Guerra Mundial.

- Arnaud Inda Poikonea. 37
- Luis Methola Chantana 23
- Bernard Methola Chantana 23
- Pourtero Polenea 20

El camposanto se encuentra totalmente abarrotado de tumbas y panteones de mármol. Para mi es muy feo y con detalles de mal gusto: dos imágenes de palomas besándose con el pico, recordatorios de plástico, fotografías de hombres y mujeres envueltas en estuches de cristal y que perpetúan las imágenes de los muertos. Algunos mausoleos tienen los nombres de las casas propietarias en español:
- Nublaineko familia
- Familia Chabagno
Decidimos dar una vuelta por el pueblo. Un gendarme, vestido como los gendarmes de las películas, sale de la Gendarmerie. Nos saluda sonriente.
- ¡Bonjour!
- ¡Bonjour!
Es muy joven y muy alto. Siempre que veo un gendarme francés me viene a la mente Louis de Funes y sus cómicas películas. Tomamos el camino de vuelta, el de Alduides a Urepel. La senda va paralela al río. A estas horas el campo duerme desierto bajo el sol. El verano está siendo tan seco y caluroso, que los prados que debieran estar verdes, aparecen pisoteados, secos y dorados como los de una dehesa extremeña en verano. A punto de la asfixia llegamos a Urepel. Descansamos sentados en una acera. Comenta Sanchotena, de origen baztanés, que antes, hace años, al pasar la frontera, en el lado en que estamos ahora, se notaba un gran cambio, de zona más próspera y cuidada. Lo contrario pasa ahora. También parece que hay en las personas y en las cosas de aquí algo antiguo que ellos conservan mejor que nosotros. Con el coche que habíamos dejado en Urepel, volvemos a Banca a recoger el otro. Me entretengo apuntando anuncios y carteles que hay en la carretera:
- “Urepel- Carcastillo jumelage”
- “Pour brevis artesanale Navarre”
- « Vente Truite de Banke. Produits frais filets fumes. »
- “AEK Salbador”
Carteles anunciadores de partidos de pelota y de fiestas de los pueblos.
En los árboles y en las paredes han colocado cartelones de propaganda electoral con la foto de un político. Porta la banda de la “republique francaise” cruzada en el pecho. El hombre tiene aspecto de seriedad y se parece a “fantomas”. No sé quién le podrá votar con ese apariencia tan tétrica. Quizá sea Pierre Oteiza.
Seguimos las indicaciones de un cartel y regresamos a “Pampelune” que “rime avec lune” y que tanta gracia le hacía al hijo de Víctor Hugo.
El sol se desploma detrás de unos montes, dejando en la tarde una cascada de colores en un aire transparente. En media hora llegamos a Pamplona.
Qué cercanos y qué lejanos estamos de nuestros compatriotas de Esnazu, Banca, Aldudes y Urepel.

(*) Este anuncio de « Pierre Oteiza. Salaisons, Foi de gras » no lo dejaremos de ver a lo largo del día y por todos los sitios. Este Oteiza parece el dueño de Alduides.
Volver arriba Ir abajo
 
Urepel y Alduides; los navarros del otro lado de Adi (1)
Volver arriba 
Página 1 de 1.
 Temas similares
-
» Objetivo: Urepel

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
Goiti Alde :: Zilbeti :: La biblioteca de la ordena-
Cambiar a: